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30/6/09

30 de junio

Finalmente, sobrevivimos al famoso “29 J” día cuasi apocalíptico para las huestes Kirchneristas en caso que la jornada electoral de ayer no los coronara vencedores.-

Estas líneas se han ido gestando a lo largo de la noche del domingo 28, la mañana y la tarde de ayer y se renovaron con cada nuevo discurso y novedad que fueron apareciendo.-

Dado que en algún momento hay que publicar, decidí cerrarlo y dar una opinión acerca de los sucesos del día de ayer.-

En primer lugar, debemos partir de la circunstancia de que ha habido resultados inesperados en gran parte de los distritos electorales, desde Pino Solanas en Capital, pasando por Luis Juez en Córdoba, Reuteman (¿Presidenciable?) en Santa Fe hasta la derrota del oficialismo en la Provincia de Buenos Aires y en la misma Provincia de Santa Cruz.-

Resultados inesperados, porque no sólo las encuestas no los preveían sino que la realidad política de cada distrito electoral, demostraba que los resultados de la elección serían contrarios a lo que finalmente ocurrió.-

Francisco De Narváez, demostró que es posible vencer al Frente para la Victoria (FPV) sin contar con un partido político formal y tradicional que respaldara su candidatura. Demostró que el dominio del oficialismo sobre la Provincia de Buenos Aires no es tal y a su vez demostró que el conflicto con el campo y la realidad contemporánea han dejado mal parado al gobierno.-

La derrota del FPV en Buenos Aires, demostró que el aparato peronista puede perder la Provincia con mayor cantidad de votos en todo el país y a su vez que no hay acuerdo por parte de la población con las medidas llevadas a cabo hasta el momento en una Provincia en la cual reinan la inseguridad y la ausencia de la administración provincial en servicios básicos.-

El segundo lugar del FPV obligó al Kirchnerismo a la reformulación del discurso que llevaba a la división de la población y a una concepción del país basada en un “Boca – River” constante del cual nunca se sale porque así no se construye, se destruye.-

Recuerdo que una de las últimas palabras que escuché la madrugada del 29 de junio fueron las del mismo Kirchner quien llamaba a la construcción de un país en base al amor y a la concordancia, situación curiosa dado que tuvo que llegar al extremo de perder una elección legislativa, para cambiar un discurso que pregonaba la división de los argentinos y el enfrentamiento por parte de sus fuerzas de choque con D’Elia ala cabeza.-

La gente no olvida. Hubo frases muy duras en estos últimos tiempos en nuestro país, desde que se quería “ver al campo de rodillas”, pasando por las obscenas demostraciones de pugilato del mismo D’Elia en el obelisco contra ciudadanos que tienen el mismo derecho constitucional que él para manifestarse, hasta la paranoia apocalíptica y cuasi coaccionante que puso en marcha el FPV con frases como “se elige entre dos modelos de país”, “si no ganamos, el país se hunde”, “si no ganamos vuelve el 90” y tantas otras más…

Pasando a la Capital, la obtención del segundo lugar por parte de “Pino” Solanas (que finalmente fue plantado!!) demuestra que existe una porción de la sociedad que puede ser considerada “elector ocasional” dado que decide a último momento quien va a ser su candidato y le da su voto no porque comulgue con sus ideas políticas sino como una manifestación de desacuerdo con la gestión macrista en la ciudad.-

La esencia de esta elección consistió desde el principio en lograr captar lo antes posible los votos que podría llegar a perder el oficialismo. Cuando se decidió adelantar las elecciones, el fantasma de la crisis financiera internacional sobrevolaba el congreso al momento de decidir reformar la fecha de las votaciones. Luego del adelantamiento de las elecciones, el fantasma que empezó a sobrevolar fue el de la derrota del Kirchnerismo por carecer de figuras fuertes que atrajeran votos, esta circunstancia obligó a dar a luz al engendro testimonial de los “recaudadores electorales” al cual me voy a referir más adelante.-


Tras la convalidación por parte de la Cámara Nacional Electoral de las candidaturas testimoniales el siguiente fantasma fue el de la explosión del país sumado a la pérdida de la gobernabilidad y la crisis económica si no se imponía el oficialismo en las elecciones del domingo pasado.-

La realidad de las cosas, demuestra que el país sigue en el mismo lugar que antes (frenado por una recesión que estremece a cualquiera) el dólar ya empezó a escaparse, la inflación no afloja, la gripe porcina sigue en stand by (pese a haberse cobrado la gestión de Ocaña al frente del Ministerio de Salud quien habría pedido la suspensión de las elecciones para evitar contagios masivos) y lo único que ha cambiado es la manera de observar el panorama político de cara al 2011.-

Parece que se estaría gestando un nuevo fantasma llamado gobernabilidad, el cual sobrevuela las principales decisiones políticas del país y va acompañado del rumor sobre el posible adelantamiento de las elecciones presidenciales para el 2010.-

Creo que ha llegado la hora de que cada uno de los responsables políticos se encargue de asumir su cuota de responsabilidad en la derrota y a su vez aggiorne su visión de la realidad argentina, la cual dista mucho de las percepciones oficiales.-

Para cerrar, estaría faltando a mi compromiso intelectual y académico si no hablara de lo que ocurrió ayer por la tarde. Me refiero a la decisión comunicada por Néstor Kirchner de que le había pedido a Daniel Scioli (se lo pidio?) que no asumiera la banca PARA LA CUAL LA GENTE LO VOTO dado que quería asegurar la gobernabilidad de la Provincia de Buenos Aires. El mismo criterio asumió Ballestrini y en cuanto a Massa se rumorea que estaría por seguirlos en su cruzada estafatoria a los votantes.-


Los principios de buena fe y cumplimiento de la palabra empeñada que formaran parte del fallo democráticamente correcto de la Cámara Electoral al momento de convalidar las candidaturas testimoniales, han sido violados con un descaro increíble y sin precedentes.-

No olvidemos que fueron Massa y Scioli quienes se presentaron por escrito ante el Tribunal, manifestando que iban a asumir si resultaban electos dado que habían aceptado la candidatura y eventualmente iban a ocupar las bancas en caso que resultaran electos.-

Que razón tenía Dalla Vía cuando decidió “no comprar” la versión oficial y rechazar “in límine” la posibilidad de que fueran candidatos porque no creía que fueran a ocupar la bancas en el Congreso.-


Que atrás quedó en el tiempo, la discusión acera de la interpretación de las palabras de Juan Francisco Seguí en la Convención Constituyente sobre los alcances del artículo 73. Que atrás quedaron las discusiones sobre si la Provincia de Buenos Aires iba a quedar acéfala en caso que su gobernador y vice fueran a ocupar las bancas para las que se postulaban.-

Que atrás queda todo, en esta vorágine de la realidad política en la cual vivimos los argentinos.-

Como conclusión, me pregunto si no habrá llegado la hora de que aquellos fallos “democráticamente correctos” que exigen actitudes leales por parte de los candidatos que luego estafan a la gente, se vuelvan ejecutables de pleno derecho y de esa manera se le de un poco de seriedad a la manipulación política que nos correo y se entromete hasta en las fibras mismas de una democracia que se debilita cada día más de la mano de la falta de seriedad y compromiso.-
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18/6/09

Nuevo desafio...


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Abstract del trabajo para las jornadas de jovenes investigadores

De acuerdo con las concepciones del iluminismo francés, el Poder Judicial es uno de los tres órganos que conforman el Estado, y a su vez el encargado de corroborar que la actuación de las otras ramas del gobierno se realice dentro del marco de facultades que les imponen la Constitución y las leyes.-

Sin embargo, a pesar que en sus orígenes el Poder Judicial ha sido considerado el más débil de los poderes, dado que tal como afirmaba Hamilton “no podía tomar ninguna resolución activa”, la historia jurisprudencial de nuestra Corte demuestra que ha sido nuestro máximo Tribunal, como cabeza del Poder Judicial, quien en numerosas ocasiones ha decidido abandonar ese estado de relativa pasividad, para tener un rol protagónico en la discusión de muchos temas de naturaleza propiamente política.-

En este trabajo, se analizará cómo la Corte, recurriendo a los más puros mecanismos de activismo judicial, ha resuelto legitimar por medio de sus sentencias, acciones de gobierno que en las condiciones socio-políticas en las cuales se desarrollaron, resultaba sumamente necesario que contaran con el aval del Poder Judicial, sin perjuicio de poner en jaque la estructura de división de poderes y el espíritu mismo de la Constitución.-
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14/6/09

Adelanto del paper para las jornadas de jóvenes investigadores



video

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13/6/09

LA EXCEPCION A LA REGLA

Esta entrada, a diferencia de todas sus hermanas, no ha sido gestada en un desordenado conjunto de papeles manuscritos con mi preferida pluma de tinta azul.-

Esta entrada, nació desde el contacto mismo con la computadora una mañana fría de sábado, en la que prometí levantarme temprano para hacer unas cuantas cosas que consideraba necesarias, pero que perdieron ese status cuando tomé conciencia del frío que hace por estas tierras, lo cual me llevó a quedarme en la cama hasta el mediodía.-

Esta entrada, implica que un joven abogado hiperactivo cosmopolita (je suis!) ha decidido frenar el ritmo por una sola mañana para poder disfrutar del solo hecho de no hacer nada, entregándose a los brazos del sueño como hace tiempo no lo hacía.-

Esta entrada es la excepción a la regla.-

El tema central que motiva estas palabras tipeadas desde sus orígenes, es el derecho que puede tener una persona a que su caso constituya una excepción dentro del marco de aplicación de reglas de derecho para todos los que se encuentran en una mima situación.-

El disparador de estas reflexiones no fue un artículo sumamente complejo sobre teoría jurídica de algún autor italiano, americano o inglés. Se trata de algo mucho más simple, una sentencia condenatoria de un Tribunal Oral de la Provincia de Buenos Aires.-

Lo primero que voy a aclarar, es que esta sentencia no ha pasado desapercibida a los ojos de aquellos que no están involucrados en temas jurídicos y a su vez dentro de los que estamos en la “arena legal” ha suscitado opiniones muy encontradas, que por tan opuestas no dejan de ser atendibles y fructíferas para una discusión acerca del alcance de los derechos.-

La noche del miércoles, empezó formalmente el debate respecto de lo acertado de la sentencia condenatoria respecto del padre Grassi y en especial si era correcto ó “justo” que una persona condenada a prisión, esperara en libertad la confirmación de su sentencia por parte de un Tribunal superior al que la dictó, para de esa manera dar cumplimiento a la misma.-

Vale la pena destacar que si bien el monto de la condena no es menor, lo más aberrante del tema es el delito por el cual fue condenado el presbítero, lo cual creo que lleva aparejadas unas cuantas opiniones a las cuales no me voy a referir.-

El plano del razonamiento sobre el cual argumentamos la noche del miércoles con “le personnage” (ese será el nombre de mi interlocutor/a) consistió en analizar si la sentencia dictada respecto de Grassi, no implicaba una excepción a la regla del cumplimiento de sentencias condenatorias dictadas en el marco de un proceso, en el cual se han respetado todas las garantías constitucionales y el imputado había tenido oportunidad de ofrecer y refutar la prueba en su contra.-

A simple vista, el tema parece sencillo pero la verdad que no lo es, consiste en analizar si un Tribunal, encargado de administrar justicia de acuerdo con las leyes y la Constitución, luego de tener por acreditado el hecho que juzgó y por lo cual ha dictado una sentencia condenatoria, puede disponer que el imputado se vaya a su casa a esperar que el Superior confirme su resolución, como si se tratara de un sistema de control de calidad, y en caso que dé el visto bueno, empezar a cumplirla.-

Una de las preguntas sobre las cuales orbitan mis opiniones respecto al tema, es si puede tolerarse como algo “justo” que un Tribunal, que no siempre dispone lo mismo respecto de la libertad del imputado luego del dictado de una condena, haga una excepción en caso de un sacerdote condenado por abuso sexual de menores dentro del hogar que dirigía, cuando tuvo por acreditado el hecho y por comprobado el daño que este individuo causó a esas pobres criaturas.-

Otra de las reflexiones del miércoles está relacionada con la aplicación de los tratados de derechos humanos y la libertad durante el proceso.-

Si consideramos que los tratados deben aplicarse siempre y nos subimos al carro de los derechos ante cualquier acto del Estado que no nos gusta, no podemos soslayar el hecho de que la sentencia condenatoria respecto de Grassi y la temporal excepción de su cumplimiento hasta tanto sea revisada, configuran una clara inobservancia del contenido de los mismos, dado que si bien entre los derechos que estos instrumentos garantizan se encuentran las herramientas tendientes a asegurar un juicio justo, el derecho al recurso, la doble instancia y los jueces naturales, también se asegura el plano de igualdad que existe entre todos los individuos ante el derecho siempre que los mismos se encuentren en igualdad de circunstancias.-

Para que esto no se torne un simple artículo de opinión, les propongo a todos hacer un análisis de la sentencia dictada respecto de Grassi, (Texto del CIJ acá) junto con la lectura de los pactos internacionales en lo que se refieren al derecho a la igualdad.-

Vamos a ver que el artículo 24 de la CADH trata el derecho a la igualdad ante la ley afirmando que todas las personas son iguales ante ella y tienen derecho a igual protección.-

La reflexión es sencilla, como es posible que el Tribunal, órgano constitucionalmente investido del poder de juzgar y con ello aplicar la ley, realice una excepción a la aplicación de la norma penal que no realiza con otros imputados a los cuales juzga por delitos iguales o menos graves que los de Grassi, pero que tienen mucha menos relevancia a nivel mediático y social.-

Siguiendo con el análisis, ¿cómo es posible fundamentar, que al no existir peligro en el entorpecimiento de la investigación el imputado puede quedar libre?.-

Si la investigación ya esta cerrada!! Como sería posible que se lo condenara en base a una investigación que todavía está abierta?? Creo que este argumento no resiste la crítica, sencillamente porque es erróneo por donde se lo mire.

Para finalizar, voy a dedicar un párrafo a aquellos que no estén para nada de acuerdo con mis ideas y realicen una crítica sumamente fuerte de este artículo.

Los invito a buscar una justificación que legitime la aplicación desigual de la ley, que conlleva la violación del principio de igualdad y genera un cierto resquemor en la sociedad a la hora de pensar si realmente la ley y los jueces son los mismos para todos.-

¿Quien puede ir a plantearle a alguien que fue condenado y confesó su participación en un delito X, que el padre Grassi teniendo una pena mayor que la que le fuera impuesta a él, ha sido dejado en una relativa libertad a al espera de que se revise la sentencia condenatoria? .-

¿Quien puede hacer entender a alguien que está pasando por una situación de privación de la libertad, luego de ser debidamente condenado por un Tribunal Oral, que otra persona que ha sido condenada al igual que él, genera mayor confianza en que no va a tratar de fugarse ni va a reincidir en el delito, permitiéndole suspender la aplicación de esa sentencia condenatoria legalmente dictada?.-

¿Quién puede creer que esta posibilidad de esperar la resolución de Casación que revise la sentencia del Tribunal Oral es lógica y sobre todo igualitaria con otros tantos miles de casos de sentencias que son de cumplimiento efectivo desde que se cierra el debate?.-

¿Quién piensa que el principio de inocencia no pudo ser desvirtuado con un debate oral y público como lo exige el Código procesal en el cual participaron todas las partes y se utilizaron todas las herramientas defensivas y acusatorias para poder dar por probado u hecho delictivo?.-

Si hay alguien que piense que todo esto puede ser justificado, me gustaría verlo presentando un habeas corpus el martes a primera hora, dado que las detenciones de todos aquellos que no han cometido delitos tan graves ni repugnantes y no tienen la misma suerte que el privilegiado Grassi, pedófilo y abusador acreditado de acuerdo con la sentencia del Tribunal, estarían detenidos de manera ilegal dado que tendrían derecho a esperar en libertad la confirmación de la sentencia.-

Para los que se encarguen de criticar estas reflexiones desde ángulos de derecha e izquierda, tengo a mano “El dogma socialista” de Esteban Echeverría, en el cual al hablarse de la igualdad de los hombres ante la ley puede leerse: “…para que la igualdad se realice, es preciso que los hombres se penetren de sus derechos y obligaciones mutuas. La igualdad consiste en que esos derechos y deberes sean igualmente admitidos y declarados por todos, en que nadie pueda sustraerse a la acción de la ley que los formula. Todo privilegio es un atentado a la igualdad. No hay igualdad donde el influjo y el poder paraliza para los unos la acción de la ley y para los otros la robustece…”.-

En fin, estamos presenciando una nueva demostración de esta máquina fura de control que son las resoluciones judiciales incoherentes y desiguales, las cuales si bien benefician a unos a diferencia de los otros, van en contra del sistema en general dado que estamos siendo testigos mudos, de la aplicación de dos reglas distintas de derechos.-
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7/6/09

CANDIDATURAS TESTIMONIALES: ¿VOLUNTAD DE ASUMIR O PUBLICIDAD ELECTORAL? - Reflexiones sobre un fallo “democráticamente correcto”

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Dedicado a Santiago Flores, profesor, referente,
compañero de cátedra y proyecto de amigo
con quien espero encontrarme en algún lugar del tiempo,
dado que el destino quiso que dejara este mundo hace ya 6 meses.





Finalmente, luego de leer por completo el fallo y destacar algunos párrafos a los cuales haré mención a lo largo de estas líneas, he llegado a algunas primeras conclusiones - que irán acompañadas de un artículo mas extenso proximamente- las cuales espero que motiven la discusión y el debate acerca del “último fenómeno electoral” como lo llamé en mi comentario del 20 de abril.

La idea que reside tras estos párrafos, consiste en tratar de analizar desde la óptica más imparcial posible, el hecho de que la Cámara Nacional Electoral en un fallo dividido de 2 a 1 resolvió que tanto Daniel Scioli como Sergio Massa pueden ser candidatos a Diputados por la Provincia de Buenos Aires, sin perjuicio de que actualmente se encuentran desempañando cargos de mayor trascendencia decisional o si se quiere de mayor importancia política tanto en el ámbito provincial como nacional.

El holding del fallo, reside en la expresión de voluntad por parte de ambos candidatos acerca de que, en caso que resultaran elegidos, asumirían los cargos para los cuales se están postulando y alrededor de esta manifestación orbitan los considerandos de la sentencia, que van desde la posibilidad de que ello consista en una simple promesa no vinculante para los candidatos, hasta la interpretación conforme el principio de “buena fe.

El voto de la mayoría lleva las firmas de Santiago Corcuera y Rodolfo Munné mientras que el solitario voto disidente fue de Alberto Dalla Vía.

Con esta resolución de la Cámara Electoral se pone fin, creo, a la discusión sobre las candidaturas testimoniales o “eventuales” (como también se las llama a lo largo de los considerandos) dado que no veo la posibilidad de que la Corte Suprema decida intervenir en el tema y sobretodo, en caso que intervenga, lo haga con una antelación suficiente a la realización de los comicios.

Desde un punto de vista macroscópico, a mi entender, el fallo es “democráticamente correcto” dado que las posturas de los jueces que forman parte de la mayoría son sumamente compatibles con el coexistir ciudadano que exige la vida en democracia que invita a una lucha electoral.

Asimismo, considero que el fallo es “democráticamente correcto” porque reconoce en cabeza de la masa de los electores de la Provincia de Buenos Aires, la decisión final acerca de la aprobación última tanto de las candidaturas de Scioli y Massa como la evaluación de la correspondiente situación de acefalía en que quedaría la Provincia de Buenos Aires en caso que tanto su gobernador y vicegobernador asuman los cargos para los cuales se están postulando en estas elecciones legislativas.

Finalmente considero que es una sentencia “democráticamente correcta” porque no sólo apela a la conciencia de los electores al momento de encerrar la expresión de su voluntad dentro del sobre que luego irá ala urna sino que también presume la buena fe de los candidatos cuestionados por la oposición al momento de presentarse ante el Tribunal y expresar que eventualmente (si resultaran electos se entiende) van a asumir los cargos para los que se postulan voluntariamente.

Sobre estos primeros temas, el voto de la mayoría destacó:
"... en los comicios, el elector concede su asentimiento a una candidatura por medio del sufragio. En virtud de dicha candidatura el que solicita los sufragios ha presentado un programa que, en lo posible, tratará de realizar”

Por ello -y como se ha explicado- “es razonable exigir que los candidatos hagan, al ser nombrados, una declaración comprometiéndose a ocupar sus escaños si son elegidos”

Que, precisamente con este fin, el ordenamiento electoral exige que, para la oficialización de una candidatura, el ciudadano cuya postulación se pretende manifieste de modo expreso su aceptación. En tal sentido, la ley 23.298 prevé que “la constancia de la aceptación de las candidaturas por los candidatos, deberá[] ser remitida[] [porel partido] al juez federal con competencia electoral, en oportunidad de requerirse la oficialización de las listas” (artículo 22, in fine).-

Dicha aceptación supone naturalmente la intención de quien la suscribe de ejercer el cargo para el que se postula, en caso de resultar electo.-

“…en este caso, de las constancias agregadas a la causa se desprende que los señores Scioli y Massa aceptaron las candidaturas a diputados nacionales impugnadas en el sub examine, circunstancia que traduce inicialmente su pretensión de asumir los respectivos mandatos representativos.-

Los recortes periodísticos arrimados por los impugnantes no logran controvertir tal constatación pues, además de ser anteriores a la expresión de voluntad referida (cf. artículo 22, in fine, ley 23.298 cit.), la aceptación de una candidatura a un cargo representativo no constituye una mera formalidad sino que representa un compromiso de quien la presta frente al electorado respecto de su ulterior comportamiento.-

Por lo demás, ninguna declaración complementaria -por más actualizada y explícita que fuera esa manifestación de voluntad- alcanzaría a satisfacer una pretensión de certeza -como la que se infiere de la apelación examinada- respecto de las conductas futuras de los candidatos es preciso resaltar que no corresponde a los tribunales juzgar las acciones futuras, sino que -en un supuesto como el de autos- es necesario esclarecer exclusivamente el sentido de la manifestación de voluntad; es decir, de aquella que el régimen jurídico ha definido como relevante. Lo contrario conduciría en última instancia a la exorbitante e irrazonable pretensión de requerir diariamente -o incluso en lapsos aun más breves- una ratificación de aquella expresión.-

En tales condiciones y toda vez que, mediante la precedente declaración, los candidatos reafirman explícitamente su voluntad y disposición de asumir -en el caso de resultar electos- los respectivos cargos de diputados nacionales, las impugnaciones planteadas en este sentido carecen actualmente de virtualidad. En efecto, no sería jurídicamente posible -en modo alguno- privar a los mencionados ciudadanos del ejercicio de sus derechos políticos reconocidos en la Constitución Nacional y en numerosos tratados internacionales sobre la base de una supuesta voluntad personal que terceros les adjudican pero que ellos mismos controvierten en este proceso judicial.-

La aceptación de las candidaturas sumada a la presentación espontánea mencionada traducen indefectiblemente al día de hoy la voluntad de los candidatos de asumir los cargos para los que se postulan; sin que quepa atribuir a la palabra “eventualmente” utilizada en ese escrito, otro sentido que no sea el de hallarse sujeto a un evento; en este caso, naturalmente, el resultado de la elección.-

La situación examinada es, en este aspecto, idéntica a la que se verifica en la conformación de cualquier vínculo jurídico. Cuando los contrayentes prestan el consentimiento legalmente exigido, no puede saberse si son sinceros o no, así como tampoco puede determinarse ab initio si alguno de ellos pretenderá luego rescindirlo.-

Volviendo con el análisis de la sentencia, considero que es un fallo que por tocar una fibra sumamente sensible en el contexto actual de crisis de representación en que nos encontramos inmersos, el cual va acompañado de la extinción cuasi definitiva de los partidos políticos y la conciencia ciudadana a nivel electoral, ha sido demasiado analizado desde la óptica de los medios de comunicación que no permanecen ajenos a las peleas de semi fondo previas al “28 J”.

Digo esto, dado que de la misma resolución surge que fueron los apelantes quienes pretendieron probar la falta de voluntad – y el hipotético fraude al electorado – de los candidatos oficialistas por medio de diferentes recortes periodísticos de los cuales surgiría que en lugar de Scioli y Massa serían otros candidatos los que ocuparían las bancas obtenidas por el Frente para la Victoria en caso de resultar ganador en las elecciones legislativas.

Sobre este tema, en su voto disidente del juez Dalla Via sostiene:

Que tanto a la luz de la prueba agregada a este expediente, referida a la participación de los candidatos Daniel Osvaldo Scioli y Sergio Tomás Massa en notas periodísticas, como las aportadas por el apoderado del “Frente Justicialista para la Victoria” -intentando demostrar que los mismos no han manifestado que no asumirían sus cargos-, este Tribunal ha tenido la oportunidad de formar su propia convicción sobre un debate al que los miembros de esta Cámara asisten también en su condición de ciudadanos, y sin perjuicio de la función de magistrados que les corresponde ejercer.-

En tal sentido, debe destacarse el manifiesto estado de incertidumbre que existe en la opinión pública sobre la voluntad de asumir por parte de los En tal sentido, debe destacarse el manifiesto estado de incertidumbre que existe en la opinión pública sobre la voluntad de asumir por parte de los candidatos cuestionados. Tal estado de incertidumbre excede del accionar que hipotéticamente pueda imputársele a algunos medios de comunicación para incluir a los propios impugnados quienes en distintas entrevistas concedidas en programas de amplia difusión han eludido cualquier respuesta clara y concreta sobre el particular.-

Lo que me parece repugnante desde el punto de vista de la democracia representativa en la cual vivimos, es la utilización de figuras con mayor atracción electoral en pos de obtener una determinada cantidad de votos que permita a la agrupación (porque no es un partido) ganar la elección.

Me opongo terminantemente, a la utilización de aquellos que tienen “mejor llegada” con la gente y solamente cumplen la función de recaudadores de votos como si una elección fuera una colecta en vez de un acto tan importante de cara al presente y futuro de nuestro país.

Me niego, a convivir con un sistema en el cual los recaudadores electorales cumplan tan sólo esa función. Considero que traicionar al pueblo que deposita en él la confianza del voto es lo único que un candidato no puede hacer dado que el acto eleccionario - al igual que las fotografías de las cámaras instantáneas - es un hecho único e irrepetible que no tiene posibilidad alguna de ser enmendado o corregido.

Me opongo, a la subestimación del electorado por parte de los representantes en ejercicio de sus funciones y de los ex representantes que desean volver a los puestos de vanguardia, creo que es algo poco serio e irrespetuoso.

Espero que aquellos votantes de la Provincia de Buenos Aires, que no apoyan las candidaturas testimoniales, den rienda suelta a su voluntad electoral al momento de entrar al cuarto oscuro. Considero que esa decisión -la mas plural y democrática de todas- será mucho más valiosa que una sentencia de la Corte Suprema que al igual que en otros tantos casos de naturaleza puramente política, han resultado impracticables.

Para finalizar, creo que como sociedad, debemos permanecer atentos a las circunstancias que se están desarrollando y sea cual sea el resultado del famoso “28 J” y los pasos a seguir por los candidatos oficialistas en caso que resulten electos, realicemos un profundo examen de conciencia cívica para analizar si como pueblo hemos sido subestimado por aquellos que se comprometieron por escrito a asumir los cargos para los cuales se postulaban o si en caso contrario, la lealtad a la agrupación política a la que pertenecen ha sido más fuerte que la confianza depositada tiempo atrás, en el ejemplo de Scioli y el vicegoberndor Ballestrini, cuando fueron elegidos para dirigir los destinos de la Provincia de Buenos Aires.
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2/6/09

Habemus resolutio!!

Finalmente la Cámara Electoral puso fin al segundo (y último??) round acerca de las candidaturas testimoniales.

En un fallo bastante extenso que ya esta publicado en CIJ se resolvio que tanto Scioli como Massa pueden ser candidatos a Diputados por la Provincia de Buenos Aires.

Tengo la resolucion bajo análisis y en estos dias voy a publicar un comentario.

El título: "Candidaturas testimoniales. Compromiso de asumir ó publicidad electoral?"
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31/5/09

Me presento como "Amicus Blogare" en el debate Bovino - Marino sobre enseñanza del Derecho

Estimados, dada la repercusión que está teniendo el debate propuesto por Tomás Marino en su blog respecto de la enseñanza del derecho en las Facultades y la réplica del gran Bovino en el día de ayer, he decidido presentar mis opiniones en carácter de Amicus blogare, toda vez que si bien no soy protagonista del mismo, hay circunstancias que atañen a mi vida como docente que me llevan a aportar mis ideas como tercero no parte.

En primer lugar, aclaro que a lo largo de mi exposición –la cual he estructurado en distintos puntos-- pretendo evaluar ambos puntos de vista y dar mi opinión acerca de los mismos para luego pasar a realizar un análisis crítico de la situación actual en que se encuentra la enseñanza de la disciplina en las Facultades públicas y/o privadas.

I. “…los estudiantes han dejado de ser estudiantes y pasaron a ser personas que vienen a escuchar la clase”.

Esta frase de Bovino, confeso “abogado que da clase”, al cual tuve la suerte de escuchar durante un cuatrimestre entero en Régimen del Proceso Penal hace unos años, arroja un cachetazo de realidad para todos aquellos que desean escudarse en el viejo clishé de que los estudiantes son los primeros perjudicados por la “mala educación” que generan las facultades de derecho debido a que los staffs de profesores son malos y alejados de todo tipo de contacto con el conocimiento puro que exige la práctica abogadil al momento de abandonar las aulas.

Considero que la frase de Bovino es cierta, estamos ante una falta de voluntad grande por parte de cada una de las generaciones que a lo largo de la carrera universitaria van pasando por nuestras aulas, dado que si bien es una verdad incontrastable que la enseñanza del derecho siempre fue abstracta, la persecución del “título” como fin único de la carrera universitaria con la idea de que un futuro económicamente sólido viene de la mano de la obtención del diploma y la correspondiente matriculación lleva a que los alumnos se inscriban en un gran número de cursos aprovechando las posibilidades de un régimen laxo a nivel curricular.

Esta situación, se traduce en seleccionar las clases a las cuales van a asistir los alumnos de acuerdo con la obligación de acreditar la asistencia a las 2/3 partes de las clases, o bien ir rotando por aquellas en las que no se toma lista y les permitirá pasar la nota en el acta de libres correspondiente al fin del cuatrimestre.

II. Los “abogados que dan clase”.-
Esta frase que describe, de acuerdo con lo expresado por Bovino en su video, la existencia de abogados que están al frente de un curso sin haber tenido ningún tipo de preparación de orden pedagógico para poder enfrentar con conocimiento de base la obligación docente, invita a una segunda reflexión sobre el tema.

La realidad que enfrentamos aquellos que somos abogados y participamos de la actividad docente desde hace bastante tiempo, incluso desde antes de ser abogados, es que uno llega la momento de “dar clase” luego de haberse sumado al grupo que conforma una cátedra tras haber pasado por sus manos como alumno o bien por haber encarado al profesor y pedirle la oportunidad de sumarse. En cualquiera de los dos casos, queda claro que lo que lleva a uno a sumarse a una cátedra es el “querer dar clase”.

Ahora bien, luego de atravesar el “cursus honorum” de cada cátedra, el cual puede consistir en profundizar los conocimientos sabre la materia para estar preparado y poder responder cualquier tipo de preguntas o bien asistir a un cuatrimestre entero a “mirar” como sus compañeros más experimentados del grupo dan sus clases, llega el momento de pasar al frente del pizarrón y desarrollar el tema que le fuera asignado al momento de programar el cuatrimestre.

El debut en la docencia, es algo único que le queda a uno grabado para siempre y que de acuerdo con las experiencias que haya tenido a lo largo de esa primera clase van a determinar si es realmente lo que uno quiera hacer durante los años posteriores.

En caso que uno decida tomar la responsabilidad de “enseñar derecho” ya sea que esté graduado o no, la vida le va a exigir una serie de responsabilidades de que llevan implícita la posibilidad de dar la clase. Las mismas son de las más variadas y van desde la programación de los trabajos prácticos hasta la lectura de nuevos libros o artículos para aumentar su masa de conocimientos respecto de la materia.

Sin embargo, paralelamente a esa situación existe la obligación de empezar a adquirir los conocimientos propios de la ciencia del docente, los cuales son impartidos por las correspondientes áreas o departamentos de las facultades tendiendo como objetivo la preparación de los futuros docentes.

Es en este punto donde nuestro “abogado que da clase” choca contra el sistema que genera su irregularidad en lo respectivo a la adquisición de conocimientos pedagógicos.

Digo “choca” porque ya sea que se trate de un abogado recién recibido o un abogado de más de diez años de experiencia profesional, ellos deberán esperar a que sea el departamento de la Facultad especializado en la formación de docentes el que decida recibirlos en lugar de que sea al revés.

Deberá esperar a la convocatoria de ingreso a nuevos auxiliares docentes para poder comenzar a adquirir los conocimientos que imparte el departamento, los cuales acreditarán una serie de puntos de calificación a los fines de darle una equivalencia con la cantidad de horas invertidas en la adquisición de “conocimientos docentes”.

Luego de ello, el régimen interno dispondrá cuales serán los pasos a seguir a lo largo de este “docente con papeles” (digo “docente con papeles” porque su situación está regularizada debidamente ante la Facultad).

Pero, a todo esto, ¿Dónde nos quedaron los flamantes abogados con vocación docente ó los alumnos que desean formar parte de la cátedra por la cual pasaron tiempo atrás?. En el mismo lugar que el “docente con papeles” pero viviendo en la clandestinidad de un sistema que al igual que el Poder Judicial con los meritorios, tiene la falta de sinceridad para reconocer que los grupos docentes muchas veces están formados por alumnos que siguen siendo alumnos y han decidido que quieren aprender a dar clase.

Así es mis amigos como nos encontramos ante la situación que platea la enseñanza del derecho actual en una de la Facultades de Derecho más grande de Sudamérica.

Volviendo al tema de la formación y adquisición de conocimientos docentes, hace un par de años, la Universidad de Buenos Aires, dispuso la creación de una carrera de profesorado en cada una de las facultades en que se dictan las carreras de grado.

En el caso del derecho, se ha creado el Profesorado par ala enseñanza Media y Superior en Ciencias Jurídicas, carrera que pese a tener un título sumamente ampuloso, presenta un sinnúmero de dificultades a la hora de pasar a la realidad cotidiana.

En primer lugar, cabe destacar que es una carrera que consta de nueve materias las cuales se deben cursar de manera paralela o posterior a las últimas del CPC en nuestra carrera. Para aquellos que no conozcan la distribución curricular de la UBA les comento que es necesario aprobar entre 12 y 14 materias antes.

El requisito de la cantidad de materias no me parece ilógico ni irrazonable dado que es necesario que quienes decidan encarar la aventura de adquirir conocimientos docentes deben estar seguros de qué carrera de fondo es la que quieren estudiar y sobre todo haber transitado algunos cuatrimestres por los pasillos de la Facultad.

Sin embargo, el problema que existe dentro del profesorado es la equivalencia del título con los contenidos de las horas exigidas por el departamento de formación docente de la Facultad, toda vez que desde el profesorado argumentan que la formación docente de la facultad debería desaparecer para que todos aquellos que desean ejercer la docencia cursen el profesorado y de esa manera cuenten con un título oficial expedido por la universidad y no con un nombramiento expedido por la Facultad el cual solamente tiene validez dentro de la misma Facultad.

Por su parte, desde el área de formación docente se alega que el profesorado es un título que habilita a practicar la docencia a nivel secundario, razón por la cual el departamento de la Facultad debe seguir funcionando porque es el único lugar que habilita a los nuevos profesores a ingresar y perfeccionar sus conocimientos.

Ante esta situación se encuentran todos aquellos que deciden emprender la aventura del dar clases dentro de nuestra facultad. Por un lado la posibilidad de cursar una carrera paralela al derecho que les permita conocer las herramientas técnicas propias de la docencia y por otro la falta de coherencia entre los órganos de la Facultad que con tal de no perder protagonismo llegan a desconocer la validez de una resolución de la Universidad que deja en claro la cuestión acerca de cuales son los objetivos de las carreras de profesorado.

Con estas reflexiones doy por concluido el punto referido a “los abogados que dan clase”

III. El modelo de enseñanza en la realidad.

Pasemos ahora a analizar, cual es la situación real de intercambio de conocimientos que se produce dentro de un aula de nuestra Facultad sin poner el ojo en quienes son los sujetos activos y pasivos del aprendizaje, sino en cuales son los contenidos que se enseñan.

Como bien lo puntualiza Marino, hemos llegado a un grado tal de abstracción que podemos llegar a enseñar y dar por sabidas situaciones propias del ejercicio de la práctica abogadil que son sumamente complejas y que de acuerdo con el paradigma de enseñanza actual se dan por comprendidas con la sola repetición de memoria de contenidos normativos ó la referencia aislada a precedentes jurisprudenciales.

La realidad de la vida del estudiante de derecho nos demuestra que de manera complementaria a la adquisición de conocimientos en la Facultad hay otra escuela de derecho paralela a la enseñanza oficial. Esa escuela es el trabajo-

Hoy en día, de acuerdo con las estadísticas tomadas como punto de partida para el trabajo de Marino, nos encontramos enseñando contenidos a personas que tienen entre 18 y 25 años que de manera paralela a la Facultad, reciben una enseñanza cargada de una practicidad total fruto de trabajar en las distintas ramas e instancias de la justicia ó en la actividad privada como procuradores y asistentes legales.

Es este complemento laboral el que suplementa de manera perfecta la falta de practicidad en la enseñanza universitaria del derecho.

A modo de ejemplo, voy a dar mi experiencia personal. Allá por el año 2004 estaba cursando mi cuarta o quinta materia y al cuatrimestre siguiente tenía que cursar derecho procesal civil. Por ese entonces, formaba parte de la masa de estudiantes absolutamente teóricos que asisten a nuestras aulas dado que nunca en mi vida había tocado un expediente judicial.

Fue así que tomé la determinación de buscar trabajo como meritorio en algún juzgado civil o comercial que me permitiera acercarme a la práctica procesal dado que sino, pensaba, sería carne de cañón al cursar el próximo cuatrimestre la materia procesal.

En la búsqueda recuerdo haber consultado a un estudiante unos años más grande que yo que había trabajado un tiempo y luego había dejado. El me recomendó ir a las carteleras que en esa época estaban en la puerta de la facultad y buscar los avisos de los distintos juzgados que convocaban meritorios estudiantes de derecho.

Esperé a que llegara el miércoles, día en que no cursaba en la facultad y me fui a recorrer los distintos lugares en los cuales pedían gente. En mi raid llegué al edificio de Marcelo T y Callo frente al Colegio Pellegrini y luego de golpear varias puertas fui admitido en un Juzgado Federal de la Seguridad Social.

Quien lea estas líneas dirá “como es que este tipo terminó en un juzgado previsional?” la respuesta es sencilla: luego de charlar con la Secretaria, le comenté cual era mi idea respecto de poder complementar la enseñanza teórica que me daba la facultad. Ella me contó que si bien en su Juzgado no había causas relacionadas con el derecho Civil, el Código Procesal Civil y Comercial se utilizaba por completo dado que por la materia de los juicios, existía la posibilidad de que luego de la sentencia de Cámara las partes apelaran ante la Corte Suprema su decisión. (Aclaración: todo esto fue antes de Itzcovich).

Su respuesta me dejó sumamente conforme y decidí quedarme en el Juzgado durante el invierno del año 2004 antes de la feria con la idea de irme en Diciembre porque no era lo que yo estaba buscando pero me ayudaría en el cuatrimestre con la Facultad.

Llegó el segundo cuatrimestre, empecé a cursar derecho procesal civil con una Dra. Jueza del fuero Civil de la Capital y les juro por todos los libros de derecho del mundo que en ningún momento de esa cursada se escuchó la palabra “proveído”, “meritorio”, “día de nota”, “pila”, “tres barritas”, “cargo manual ó electrónico” entre otras.

La enseñanza de la materia fue sumamente teórica, exegética y despegada por completo de las toneladas de realidad jurídica que recibía día a día desde las 7.30 de la mañana atendiendo una mesa de entradas de un Juzgado de Seguridad Social.

Me estudié los artículos del Código de memoria y las teorías del proceso de Calamandrei para complementar la redacción del parcial. La nota final fue 8. La materia fue aprobada con éxito de acuerdo con los cánones vigentes y pasé a la siguiente en el plan de estudios, pero la realidad fue innegable: de la práctica del derecho no se enseñó nada. Todo se postergaba al famoso práctico profesional del cual estábamos a casi 18 materias de poder acceder.
Lo que quiero aportar con estas líneas es que de manera paralela a la educación estrictamente teórica que nos da la facultad, el trabajo en la práctica cotidiana del derecho nos termina de formar.

Cabe aclarar que tuve la misma idea pero al cuatrimestre siguiente para cursar Elementos de Derecho Penal y Procesal Penal, que era una materia anual. En este caso fui a una Fiscalía de instrucción a pedir un lugar esgrimiendo los mismos argumentos que antes con Procesal Civil. El resultado fue el mismo. La materia aprobada y las conclusiones fueron las mismas dado que si bien sabía como analizar desde la teoría del delito una estafa en triángulo o subsumir un robo con arma no apta para el disparo dentro del Código Penal no habíamos aprendido a escribir un pedio de prescripción o contar los plazos, ni saber que era una secuela de juicio. Mucho menos hacer un pedido de excarcelación. Tareas nuevamente encomendadas al práctico profesional.

En resumen, la teoría de la necesidad de trabajar para enriquecer los conocimientos teóricos adquiridos se volvía a confirmar.

Sin embargo, hubo un momento de crisis de esa teoría que llegó de la mano de haberme incorporado como ayudante alumno en Derecho Constitucional.

A fines del cuatrimestre en el cual cursé la materia, me ofrecieron sumarme al equipo lo cual me había interesado desde que fui, (Bovino diría escuché) a la primera clase. Esa experiencia cambió mi idea acerca de la necesidad de trabajar porque empecé a conocer un montón de gente que iba a cursar la materia en horarios que cualquiera de nosotros ni pensaría en ir a la facultad y lo hacía en esos momentos porque sus trabajos no le permitían ir en otra oportunidad.

La materia se daba los mates y viernes de 21.30 a 23.00. Yo era ayudante alumno y di 3 clases de la segunda parte del programa, dedicada a la parte orgánica de la Constitución, específicamente sobre juicio político y Consejo de la Magistratura.

Antes dije que mi teoría había cambiado dado que los alumnos no tenían disponibilidad horaria para cursar la materia, razón por la cual el aprendizaje que tenían era sumamente práctico. Pero luego de iniciada la cursada, apareció el verdadero desafío académico…

Digo desafío académico porque era todo un reto poder dar una clase teórica a un grupo de gente que no estaba ni siquiera en contacto indirecto con el derecho práctico. El paradigma de la maestra de música de Marino entraba en acción.

Recuerdo que ante los malos resultados de los primeros parciales nos reunimos todos los integrantes del grupo y nos pusimos a pensar seriamente como poder superar el problema de los malos rendimientos.

Fue ahí que decidí arriesgarme y proponer algo que en ese momento podía funcionar o no pero lo propuse de todas maneras. Mi idea consistía en empezar a trabajar con los casos reales, es decir, de un fallo de la corte sobre un tema X se trataba de encontrar la mayor cantidad de información y contenidos fuera del tradicional cúmulo de artículos de doctrina y los fallos relacionados. La primera clase en la cual lo pusimos en práctica fue la de juicio político.

Como era mi primera clase, había pasado preparándola más de 15 días, al momento de entrar ese viernes a las 9 de la noche con una terrible cúmulo de fotocopias en la mano, los alumnos se quedaron duros: no había ganas de nada, la semana había sido súper larga y todos tenían ganas de irse a la casa. La clase duró una hora como se acostumbraba a realizar dado que había gente que vivía lejos y necesitaba salir antes de las 11.

Lo particular de esa clase, fue que descubrimos como había que armar una clase no teórica. Dentro del juego de fotocopias que llevaba bajo el brazo estaban las impresiones de las defensas y oposiciones presentadas por cada uno de los ex jueces de la Corte que fueron removidos durante la última ola de juicios políticos y al final estaba la resolución de la comisión juzgadora.

Los resultados fueron increíbles, todos los alumnos mandaron mails durante el fin de semana diciendo que era súper entretenido leer todo lo que había pasado dentro de cada uno de esos procesos y todas las dudas que tenían las íbamos aclarando por mail el fin de semana.

Llego el martes, la clase fue mucho más distendida y todos los alumnos pudieron conocer en profundidad como era la verdadera historia de los juicios políticos a los miembros de la Corte pero no desde la repetición de memoria de las razones que esta parado frente a ellos y de espaldas al pizarrón sino mediante el acceso a los materiales vivos.

Años más tarde, pasé a formar parte del equipo de una comisión del CPO que dicta derecho constitucional profundizado y procesal constitucional.

El planteo de la falta de relación práctica con los contenidos sumamente complejos que se enseñan en una materia profundizada nos obligaba a cambiar el modo de dar la clase para poder dar a entender los conocimientos y no darlos ya procesados por nosotros, invitando los alumnos a realzar simplemente un ejercicio al mejor estilo ILVEM para aprobar la materia.

Cabe aclarar que el grupo de alumnos era completamente diferente a aquel del que cursaba a las 9 de la noche. Esta materia se daba los martes y viernes de 15.30 a 17.00, cuasi horario central de la facultad de derecho para que los alumnos que más contacto con la práctica tienen vayan a la cursar.

En la reunión de cátedra hice la misma propuesta que había hecho en la otra comisión y se decidió agregar al programa y al material de estudio, que se proporcionaba entero el primer día de la cursada, el recurso extraordinario completo presentado por el CELS en el caso del habeas corpus colectivo por las cárceles, el cual iba acompañado de la sentencia de la Corte Suprema y antes del extraordinario estaba el habeas corpus inicial.

Llegado el momento de dar la clase, los alumnos firmaron un mail conjunto alegando que eran muchas hojas las que había que leer para la bolilla de habeas corpus y solicitaban que se suprimieran algunas partes del material.

La respuesta desde la cátedra fue negativa y luego del consabido clima hostil entre los alumnos y la cátedra, no se pudo dar la clase con el contenido práctico con el que estaba diagramada. Fueron los alumnos los que decidieron dejar la práctica de lado y encargarse de memorizar los distintos artículos tanto de la Constitución como de la ley, sumados a algunos considerandos del fallo.

Lo que plantea este ejemplo de la realidad es que hay muchas veces en que el abogado que da clase desea complementar de manera práctica su clase, no porque sea un trasnochado o un denso, sino porque pasó a lo largo de su carrera universitaria por muchas aulas y comisiones y vio como en contratos (una materia anual de la UBA) nunca se mostró dentro de la clase un contrato de locación, un comprobante del impuesto de sellos respecto de una escritura y ni hablar de un ejemplar de un mísero contrato de garage como el que se celebra todos los días en la puerta de la facultad pero es el alumno el que elige quedarse dentro del bagaje teórico, esgrimiendo como causales de justificación la falta de tiempo o la superposición de exámenes.

Creo que lo que falta en estas épocas, a todos los niveles de nuestro país pero circunscripto a la realidad de nuestras épocas es un poco de sacrificio. Sacrificio para lograr llegar a ser mejores abogados en el futuro pero a costa de renunciar a muchas cosas en la actualidad.

¿Me equivoco si digo que todos nosotros, los que estamos dentro de esta burbuja del dar clases, tener un blog, escribir artículos para presentar en distintos lados, cursar algún posgrado y trabajar cada vez más horas fruto del incremento de nuestras responsabilidades, debemos resignar muchas actividades por falta de tiempo? Creo que no. La realidad de cada uno nos obliga a renunciar a muchas cosas por tratar de enriquecer nuestros conocimientos para ser mejores educadores o dar rienda media suelta a nuestras ganas de leer algún artículo que se nos da la gana sobre un tema X.

Lo que quise explicar en este apartado de mi presentación es que uno como abogado que da clase puede llevar muchos ejemplos para reventar el escritorio de cedulas, mandamientos, oficios, escritos y demás materiales propios de la práctica abogadil pero si del otro lado tiene a un grupo de personas que solamente quieren escuchar la clase y ni siquiera ponen el mínimo de compromiso para llevar leído un fallo de 5 páginas porque compraron el discurso de “la facultad no sirve para nada, es la práctica lo que te salva” esos alumnos que pretenden abandonar las aulas pronto y a cualquier precio van a terminar chocando con una muralla infranqueable de la vida profesional, LA IGNORANCIA, las cual los va a llevar a repetir hasta el cansancio la frase acerca de la inutilidad del aprendizaje en la facultad, generándose un nuevo círculo vicioso que terminará exhibiendo los horrores jurídicos básicos que vemos tanto en magistrados como abogados que se dedican al libre ejercicio de la profesión.

Quedan abiertas las puertas para otras reflexiones relacionadas con el rol del profesor de derecho, la distribución de materias, la connivencia de las facultades en que el aprendizaje sea sumamente teórico y demás, pero eso será objeto de otro post que ya estoy diagramando mentalmente y que cuando tenga el tiempo suficiente será debidamente publicado.

Por todo lo expuesto y conforme las razones invocadas, creo que el debate Bovino Marino va a ser sumamente útil para todos los abogados que damos clases y los estudiantes que vienen a escuchar las mismas.
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3/5/09

Vacante en la Suprema Corte de EEUU

El 1 de mayo, el Juez David H. Souter le comunicó al Presidente de los EEUU su intención de dejar el cargo de Juez de la Corte Suprema una vez que finalice esta primera etapa del año judicial en los Estados Unidos.

Ni bien la noticia empezó a circular en los medios y mientras los periodistas especulaban acerca de cuales eran las razones de este anuncio, pasó esto (VER)

Sin dar demasiadas vueltas Obama deja claro que va a elegir a alguie que represente los valores de la sociedad americana y honre los contendios de la Constitución.

Un candidato.... Cass Sunstein.


En octubre veremos.....
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23/4/09

Debate habeas corpus colectivo

En este espacio pueden dejar sus comentarios sobre el fallo a fin de iniciar el intercambio de ideas acerca del rol de la corte, sus sentencias no resolutivas, y la forma de proceder por parte de aquellos que son titutlares de una legitimación sumamanete amplia.
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