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13/6/09

LA EXCEPCION A LA REGLA

Esta entrada, a diferencia de todas sus hermanas, no ha sido gestada en un desordenado conjunto de papeles manuscritos con mi preferida pluma de tinta azul.-

Esta entrada, nació desde el contacto mismo con la computadora una mañana fría de sábado, en la que prometí levantarme temprano para hacer unas cuantas cosas que consideraba necesarias, pero que perdieron ese status cuando tomé conciencia del frío que hace por estas tierras, lo cual me llevó a quedarme en la cama hasta el mediodía.-

Esta entrada, implica que un joven abogado hiperactivo cosmopolita (je suis!) ha decidido frenar el ritmo por una sola mañana para poder disfrutar del solo hecho de no hacer nada, entregándose a los brazos del sueño como hace tiempo no lo hacía.-

Esta entrada es la excepción a la regla.-

El tema central que motiva estas palabras tipeadas desde sus orígenes, es el derecho que puede tener una persona a que su caso constituya una excepción dentro del marco de aplicación de reglas de derecho para todos los que se encuentran en una mima situación.-

El disparador de estas reflexiones no fue un artículo sumamente complejo sobre teoría jurídica de algún autor italiano, americano o inglés. Se trata de algo mucho más simple, una sentencia condenatoria de un Tribunal Oral de la Provincia de Buenos Aires.-

Lo primero que voy a aclarar, es que esta sentencia no ha pasado desapercibida a los ojos de aquellos que no están involucrados en temas jurídicos y a su vez dentro de los que estamos en la “arena legal” ha suscitado opiniones muy encontradas, que por tan opuestas no dejan de ser atendibles y fructíferas para una discusión acerca del alcance de los derechos.-

La noche del miércoles, empezó formalmente el debate respecto de lo acertado de la sentencia condenatoria respecto del padre Grassi y en especial si era correcto ó “justo” que una persona condenada a prisión, esperara en libertad la confirmación de su sentencia por parte de un Tribunal superior al que la dictó, para de esa manera dar cumplimiento a la misma.-

Vale la pena destacar que si bien el monto de la condena no es menor, lo más aberrante del tema es el delito por el cual fue condenado el presbítero, lo cual creo que lleva aparejadas unas cuantas opiniones a las cuales no me voy a referir.-

El plano del razonamiento sobre el cual argumentamos la noche del miércoles con “le personnage” (ese será el nombre de mi interlocutor/a) consistió en analizar si la sentencia dictada respecto de Grassi, no implicaba una excepción a la regla del cumplimiento de sentencias condenatorias dictadas en el marco de un proceso, en el cual se han respetado todas las garantías constitucionales y el imputado había tenido oportunidad de ofrecer y refutar la prueba en su contra.-

A simple vista, el tema parece sencillo pero la verdad que no lo es, consiste en analizar si un Tribunal, encargado de administrar justicia de acuerdo con las leyes y la Constitución, luego de tener por acreditado el hecho que juzgó y por lo cual ha dictado una sentencia condenatoria, puede disponer que el imputado se vaya a su casa a esperar que el Superior confirme su resolución, como si se tratara de un sistema de control de calidad, y en caso que dé el visto bueno, empezar a cumplirla.-

Una de las preguntas sobre las cuales orbitan mis opiniones respecto al tema, es si puede tolerarse como algo “justo” que un Tribunal, que no siempre dispone lo mismo respecto de la libertad del imputado luego del dictado de una condena, haga una excepción en caso de un sacerdote condenado por abuso sexual de menores dentro del hogar que dirigía, cuando tuvo por acreditado el hecho y por comprobado el daño que este individuo causó a esas pobres criaturas.-

Otra de las reflexiones del miércoles está relacionada con la aplicación de los tratados de derechos humanos y la libertad durante el proceso.-

Si consideramos que los tratados deben aplicarse siempre y nos subimos al carro de los derechos ante cualquier acto del Estado que no nos gusta, no podemos soslayar el hecho de que la sentencia condenatoria respecto de Grassi y la temporal excepción de su cumplimiento hasta tanto sea revisada, configuran una clara inobservancia del contenido de los mismos, dado que si bien entre los derechos que estos instrumentos garantizan se encuentran las herramientas tendientes a asegurar un juicio justo, el derecho al recurso, la doble instancia y los jueces naturales, también se asegura el plano de igualdad que existe entre todos los individuos ante el derecho siempre que los mismos se encuentren en igualdad de circunstancias.-

Para que esto no se torne un simple artículo de opinión, les propongo a todos hacer un análisis de la sentencia dictada respecto de Grassi, (Texto del CIJ acá) junto con la lectura de los pactos internacionales en lo que se refieren al derecho a la igualdad.-

Vamos a ver que el artículo 24 de la CADH trata el derecho a la igualdad ante la ley afirmando que todas las personas son iguales ante ella y tienen derecho a igual protección.-

La reflexión es sencilla, como es posible que el Tribunal, órgano constitucionalmente investido del poder de juzgar y con ello aplicar la ley, realice una excepción a la aplicación de la norma penal que no realiza con otros imputados a los cuales juzga por delitos iguales o menos graves que los de Grassi, pero que tienen mucha menos relevancia a nivel mediático y social.-

Siguiendo con el análisis, ¿cómo es posible fundamentar, que al no existir peligro en el entorpecimiento de la investigación el imputado puede quedar libre?.-

Si la investigación ya esta cerrada!! Como sería posible que se lo condenara en base a una investigación que todavía está abierta?? Creo que este argumento no resiste la crítica, sencillamente porque es erróneo por donde se lo mire.

Para finalizar, voy a dedicar un párrafo a aquellos que no estén para nada de acuerdo con mis ideas y realicen una crítica sumamente fuerte de este artículo.

Los invito a buscar una justificación que legitime la aplicación desigual de la ley, que conlleva la violación del principio de igualdad y genera un cierto resquemor en la sociedad a la hora de pensar si realmente la ley y los jueces son los mismos para todos.-

¿Quien puede ir a plantearle a alguien que fue condenado y confesó su participación en un delito X, que el padre Grassi teniendo una pena mayor que la que le fuera impuesta a él, ha sido dejado en una relativa libertad a al espera de que se revise la sentencia condenatoria? .-

¿Quien puede hacer entender a alguien que está pasando por una situación de privación de la libertad, luego de ser debidamente condenado por un Tribunal Oral, que otra persona que ha sido condenada al igual que él, genera mayor confianza en que no va a tratar de fugarse ni va a reincidir en el delito, permitiéndole suspender la aplicación de esa sentencia condenatoria legalmente dictada?.-

¿Quién puede creer que esta posibilidad de esperar la resolución de Casación que revise la sentencia del Tribunal Oral es lógica y sobre todo igualitaria con otros tantos miles de casos de sentencias que son de cumplimiento efectivo desde que se cierra el debate?.-

¿Quién piensa que el principio de inocencia no pudo ser desvirtuado con un debate oral y público como lo exige el Código procesal en el cual participaron todas las partes y se utilizaron todas las herramientas defensivas y acusatorias para poder dar por probado u hecho delictivo?.-

Si hay alguien que piense que todo esto puede ser justificado, me gustaría verlo presentando un habeas corpus el martes a primera hora, dado que las detenciones de todos aquellos que no han cometido delitos tan graves ni repugnantes y no tienen la misma suerte que el privilegiado Grassi, pedófilo y abusador acreditado de acuerdo con la sentencia del Tribunal, estarían detenidos de manera ilegal dado que tendrían derecho a esperar en libertad la confirmación de la sentencia.-

Para los que se encarguen de criticar estas reflexiones desde ángulos de derecha e izquierda, tengo a mano “El dogma socialista” de Esteban Echeverría, en el cual al hablarse de la igualdad de los hombres ante la ley puede leerse: “…para que la igualdad se realice, es preciso que los hombres se penetren de sus derechos y obligaciones mutuas. La igualdad consiste en que esos derechos y deberes sean igualmente admitidos y declarados por todos, en que nadie pueda sustraerse a la acción de la ley que los formula. Todo privilegio es un atentado a la igualdad. No hay igualdad donde el influjo y el poder paraliza para los unos la acción de la ley y para los otros la robustece…”.-

En fin, estamos presenciando una nueva demostración de esta máquina fura de control que son las resoluciones judiciales incoherentes y desiguales, las cuales si bien benefician a unos a diferencia de los otros, van en contra del sistema en general dado que estamos siendo testigos mudos, de la aplicación de dos reglas distintas de derechos.-

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